¿Quién era el dios de la lluvia en la cultura maya y por qué sus sacrificios?

Dios Chaac Maya

Uno de los dioses más venerados por la cultura maya, específicamente por la península de Yucatán en el periodo posclásico. Este Dios no solo representaba la lluvia, sino también el relámpago, el rayo y el agua en todo su esplendor.

En el idioma maya recibía el nombre de Chaac, y su importancia dentro de la cultura era grande, ya que, por ser el Dios de las aguas, los mayas creían que él era el encargado de mandar las lluvias, ideales para sus procesos agrícolas; es por esto que las ceremonias anuales eran tan importantes, realizadas en las épocas de sequías.

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Con el nombre de “Chá-chaac” o “Cha’a chaak” era conocida la ceremonia que se le dedicaba al Dios de la lluvia, con la cual se hacia el llamado a la deidad para que cayeran lloviznas, y así los agricultores pudieran cosechar mejor sus siembras.

En la actualidad dichas ceremonias se siguen realizando, adaptando formas más modernas de ofrendar, donde el sacrificio humano ahora es representado con maíz. Este es dirigido por un sacerdote llamado X meen; se ofrendan distintos alimentos como los granos, calabazas, achiote, masa; licores como el balché; animales como gallinas y pavos.

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Previamente se construye un altar cuadrado, hecho de madera y hojas de ja’abin; el altar debe representar los 3 niveles del mundo (cielo, tierra e inframundo); se ubica mirando al oriente y se le colocan 4 cruces estratégicamente en los cuatro puntos cardinales, en representación de los Bacabes; en el centro también debe ir una cruz que va a representar a Hunab Ku o el Dios único.

Las gallinas son sacrificadas con la finalidad de realizar un caldo que lleva como nombre “cóol”; con la masa se realizan 13 panes en representación a los 13 cielos.

Otros aspectos realizados actualmente durante la ceremonia es la ofrenda del cuerpo humano representado por el maíz y donde la bebida es colocada en 12 jícaras sobre el altar, dejando una en el centro. Dentro de las jícaras yace la bebida fabricada con maíz y endulzada con miel.

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Finalmente, nos topamos con un altar lleno de alimentos y organizado estratégicamente según los puntos cardinales; el sacerdote comienza a orar en lengua maya mientras los participantes se ubican en cada punto para lanzar al aire las ofrendas. Una vez se termina la ceremonia, los participantes comen los alimentos y entierran las sobras bajo el altar.