Biósfera Ría Celestún, el destino más cautivador en Yucatán

Biósfera Ría Celestún en Yucatán

Muchos destinos turísticos en México presumen de sus paisajes con aguas en colores turquesa o azul zafiro, sin embargo, en Celestún, Yucatán, la vida es “color de rosa” gracias al plumaje de los flamencos caribeños que lo eligen para alimentarse debido a la existencia de la artemia salina que habita en la ría.

Celestún o “piedra pintada”, es un puerto costero de tradición maya, en el que conviven alrededor de 554 especies de fauna, 15 de ellas endémicas de México y dos de Yucatán; 55 mamíferos, algunos de ellos en peligro de extinción, como el mono araña, cinco especies de felinos y el oso hormiguero.

Sin embargo, la vida al estilo color de rosa no sólo se produce por su naturaleza, ya que existen alojamientos en los que el descanso, la capacidad de asombro y el respeto por el medio ambiente, regresa a la conciencia de las personas que le visitan.

La Reserva Ría Celestún se ubica en la desembocadura de la cuenca de agua subterránea más importante de Yucatán, coincide con el anillo de cenotes y con Ría Lagartos. Se encuentra dentro del corredor costero de humedales con la mejor conservación de la parte occidental de la península yucateca.

Es una de las reservas con mayor riqueza de especies y ecosistemas interdependientes, a saber, manglares, dunas, petenes, selva baja y pastizales. Bajo la premisa de proteger los procesos evolutivos del patrimonio natural, se ha puesto especial cuidado en la conservación de este hábitat.

La fusión de distintos ambientes terrestres y acuáticos ofrece hermosos paisajes con variedades de especies acuáticas, manantiales y ojos de agua, en los que la exuberante vegetación crea escenarios perfectos para el desarrollo de actividades recreativas.

Es un paraíso natural en el que se puede encontrar contacto con la naturaleza, conocimiento de especies animales y vegetales únicas, tranquilidad y comodidad, en un marco de inigualable belleza, uno de los más importantes tesoros naturales de México.

Recorrido tradicional por la Biósfera Ría Celestún

A la entrada de Celestún encontrarás un parador turístico donde se concentran todas las embarcaciones turísticas que proveen el recorrido para la observación de Flamenco. Verás muchos flamencos congregados en diferentes parvadas. La experiencia de este parador es mágica e inigualable.

Lo primero que se aprende de este destino es que hace calor. Calor de verdad, de 34 grados a la sombra y con una humedad tan intensa que promete vegetación tupida y fauna exótica. Eso, y un fuerte olor a mar en el aire. Disfrutarás del silencio, del olor a sal y del rosado de sus aguas.

Hay una sola tarifa para la renta de la embarcación y el “acuerdo” de que solo se cobran dos brazaletes de la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (CONANP) por acceso a la Reserva de la Biosfera. Al comprar tu boleto, pasas al muelle donde está tu lancha asignada.

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Podrás visitar diferentes zonas de la Ría para el avistamiento del flamenco, claramente, las embarcaciones, se acercan mucho a las aves para provocar su desplazamiento volando, lo que genera “un espectáculo para los turistas”. En algunos puntos se aprovechan momentos para la foto.

También, observarás un esterillo rodeado de manglares rojos que desciende en un sendero elevado para observar y sumergirse en el Ojo de Agua Baldiosera. Desde aquí, lo más rápido posible el motorista regresa al muelle de embarque para terminar el recorrido.

El camino desde la capital yucateca es un preludio que va minimizando sorpresas y aumentando expectativas: palmas enanas a cada lado de la carretera, pequeños pueblos de pescadores, matorrales espesos y ligeros vistazos del mar verde; cada vez menos coches y vegetación que a ratos es rala, a ratos densa.

El pueblo de Celestún

Hogar de unos seis mil quinientos habitantes, Celestún es un pueblo de pescadores y salineros. El mar aquí tiene una concentración de sal más alta de lo normal, y se siente al meterse a nadar. Cómo el propio mar trata de expulsarnos, y cómo el intenso olor salado cubre toda la atmósfera.

Cuando no llueve, las plantas brotan las flores y las semillas para reservar minerales, ésa es su forma de supervivencia en zonas híper salinas. Cuando la tarde comienza a caer, no hay nada mejor que sentarse en una mesa en la playa, y dejar pasar el tiempo con una cerveza y los pies en la arena.

La Flora y Fauna en Celestún

Además del flamenco caribeño, mejor conocido como rosado, en este destino existen 333 especies de aves, de las cuales 177 son residentes, 142 migratorias y 14 presentan poblaciones de ambos tipos; algunas de las más famosas son: el gallito de mar, la gaviota y la golondrina de mar.

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La mayoría de éstas pueden ser vistas en un recorrido en lancha entre manglares por la ría de Celestún, hasta llegar a una zona en la que agua dulce brota del suelo formando pozas en las que se permite entrar a refrescarse del calor, pero no más de 15 minutos, con el fin de no deteriorar el lugar.

La vegetación es en extremo compleja y diferente a la del litoral del Golfo de México. Existe una mezcla de especies halófitas, de vegetación subacuática y de bosque tropical caducifolio, con la influencia de la flora antillana y de la península de Florida.

Se han registrado 105 de las 226 especies registradas para este tipo de vegetación en el litoral yucateco. Se han diferenciado dos grandes comunidades de vegetación en esta zona: las pioneras y las de matorral; las pioneras se establecen en la zona de duna móvil, en la parte más cercana al mar.

Las especies más sobresalientes son: Sesuvium portulacastrum, Suaeda linearis, Echites yucatanensis, Coccothrinax Readii, Matelea yucatanensis, Exostema caribaeum y Spermacoce confusa. En la reserva se encuentran varios tipos de manglar: manglares de franja marina y de franja lagunar.

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Entre el 80 y 90 % de la reserva está conformada por este tipo de vegetación, con especies como: Avicennia germinans (mangle negro), Laguncularia racemosa (mangle blanco), Conocarpus erectus (botoncillo), Rhizophoramangle (mangle rojo), Al sur de la reserva, los árboles alcanzan la altura de una selva mediana.

Importancia de la Reserva Especial de la Biosfera Ría Celestún

Su importancia radica en ser un espacio de alimentación y descanso de un elevado número de aves migratorias, así como por ser uno de los dos sitios en México donde anida, se alimenta y reproduce el flamenco rosa. También es un sitio clave para algunas tortugas marinas y el cocodrilo de pantano.

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En maya significa «espanto de piedra». El Celestún fue fundado en 1718 como un lugar de abastecimiento de productos marinos, en lo que fue una provincia del grupo maya Ah-canul. A partir de 1927 se dio una actividad económica importante por la extracción de sal que se enviaba a Veracruz y al extranjero.

Hasta hace algunos años y por tratarse de una región pantanosa, Celestún, permaneció casi despoblada, fue con el establecimiento de la hacienda salinera de Real de Salinas, cuando se logró que fuera habitada principalmente por pescadores que emigraron de zonas vecinas en busca de continuar con su oficio.